“La Nada” es el ente que no es. Fue lo primero en transformarse. Nació sin comenzar. Transmutó en Espacio, en Tiempo, en Materia, en Energía…ahhhh, en Vida. El dios detrás de Dios, el que comenzó la trama, tiene miedo del que se la mostró.
Vuelvo a preguntarme si el Mundo seguirá existiendo cuando yo ya no exista. Obviamente no; si no existía antes de mi concepción, tampoco existirá después de mi entierro.
El desierto de mi vida humedece las insondables creencias que intento plasmar en estas letras. No pretendo formarme tras la inconmensurable fila de los seres que desean calmar su sed de conocimiento en el oasis de la puta realidad.
La clemencia del Hijo me alcanza. El castigo del Padre me sobrepasa. Los límites de la imaginación son más reales que las demarcadas fronteras de un país.
Si el espejo que esta frente a mí se quiebra, ¿se romperá también mi pasado? La imagen que proyecta se hará trizas. Sin duda, lo que forma parte del Universo de otros, permanecerá.
El Inicio, el Principio, el Génesis; son palabras inventadas con significados inventados. El Invento también se inventó.
El Apocalipsis, el Fin del Mundo, nos conmueve causándonos agitación y emoción, la divertida escatología juega con las esperanzas de los millones de marionetas con alma y, desde luego, también con nosotros.
Sigo viendo los años pasar uno a uno, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, ..........................y por fin ha llegado el Día Sobrio, ese que por suerte, nos hace comprender por completo el hecho de que nada sabemos.
Vuelvo a preguntarme si el Mundo seguirá existiendo cuando yo ya no exista. Obviamente no; si no existía antes de mi concepción, tampoco existirá después de mi entierro.
El desierto de mi vida humedece las insondables creencias que intento plasmar en estas letras. No pretendo formarme tras la inconmensurable fila de los seres que desean calmar su sed de conocimiento en el oasis de la puta realidad.

La clemencia del Hijo me alcanza. El castigo del Padre me sobrepasa. Los límites de la imaginación son más reales que las demarcadas fronteras de un país.
Si el espejo que esta frente a mí se quiebra, ¿se romperá también mi pasado? La imagen que proyecta se hará trizas. Sin duda, lo que forma parte del Universo de otros, permanecerá.
El Inicio, el Principio, el Génesis; son palabras inventadas con significados inventados. El Invento también se inventó.
El Apocalipsis, el Fin del Mundo, nos conmueve causándonos agitación y emoción, la divertida escatología juega con las esperanzas de los millones de marionetas con alma y, desde luego, también con nosotros.
Sigo viendo los años pasar uno a uno, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos, ..........................y por fin ha llegado el Día Sobrio, ese que por suerte, nos hace comprender por completo el hecho de que nada sabemos.

