martes, mayo 23, 2006

¡Intelectual, aprende a morir!

Me devolvieron la mitad de la entrada y caminé por el pasillo hasta llegar a la sala 2, donde se iba a proyectar la película. Adentro, las murallas granate estaban levemente iluminadas por unas lámparas en forma de triángulos invertidos. Me acordé por un instante de la lúgubre iluminación de ‘‘Rabbits’’; uno de los cortos de David Lynch.
La sala estaba casi vacía; sin duda no era una película de carácter comercial. Subí por la escalera hasta llegar a los asientos del centro y sin titubear demasiado me senté en uno de ellos.
Mientras esperaba que comenzaran los fútiles comerciales y los traileres de otras películas, observé a un hombre entrar en la sala vestido pobremente y haciendo notar un evidente problema físico que le dificultaba caminar. Recordé en ese mismo momento que lo había visto hace un rato en la taquilla donde me pareció que pedía limosnas.
El hombre se paseó repetidas veces por delante de los asientos de la primera y segunda fila; se sentaba, volvía a pararse y luego se sentaba otra vez. Yo esperaba que en cualquier momento entrara un guardia que lo obligara a salir.
De pronto el hombre se puso de pie, cojeó por la escalera hacia la fila en la que yo me encontraba y luego hasta mi asiento. Me turbé al ver su expresión facial: me miró fijamente con odio, sin hablar primero, luego espetó:
-¿Por qué me acusas en tu mente? ¿Por qué tienes que bajar la mirada para comprender mi existencia? ¡Debes pensar mejor lo que piensas! ¡Tus dudas y desesperanzas son inefablemente más grandes que las mías! ¡Tú eres el lisiado! ¡Hasta el ciego puede ver su ceguera!... ¿¡Lo físico!? ¡JA! ¡Lo físico es lo etéreo realmente!
Sin poder soportar más ese discurso que partió en dos a mi consciencia y al comprobar también que ante los ojos de las otras personas yo era el ‘‘bicho raro’’, salí corriendo de la sala, me dirigí hasta la taquilla y casi al borde de la locura, desesperado, pedí una absurda ayuda mental a la gente que compraba sus entradas. Luego de obtener sólo muestras de lástima, desperté de esa pequeña pesadilla y volví apresurado a la sala, el guardia no intentó detenerme. Entré y la película ya comenzaba, miré hacia arriba y el hombre, ahora sentado en mi puesto, me saludó con una pequeña reverencia.
Yo, luego de recorrer una y otra vez las primeras filas, escogí una de las butacas, me senté y vi la película.

lunes, mayo 08, 2006

OJODORO

He tenido el privilegio de conocer una parte de la obra de este compatriota, la cual alcanza aspectos tan variados como: La Poesía ( con sus respectivos ''actos poéticos'') , El Teatro ( tradicional y de pantomima), El Cine (surrealista y simbólico), El Mundo Onírico (el ''sueño eterno'' y los ''sueños lúcidos''), Los Títeres (representativos, humanos), El Tarot (''el destino'' y la ventana por donde surge la conciencia), Sus Libros y Escritos (timadores del inconsciente), La teorías y prácticas del chamanismo (operaciones y curaciones espirituales), y por supuesto, Su obra maestra: La Psicomagia.
Alejandro Jodorowsky ha esculpido la figura de su vida añadiendo partes sobresalientes que no encajan con lo políticamente correcto ante los ojos de la mayoría, pero que sin embargo, causan una extraña fascinación debido a la facilidad que posee para adquirir conocimientos basándose en la destrucción total de los límites de la imaginación. Y esto se lo dio a conocer desde temprano, mientras le enseñaba a leer, su profesor más querido de la escuela pública, el Señor Toro: -No me extraña que aprendas tan rápido porque en medio de tu nombre tienes un ''ojo de oro''. Desde niño y durante toda su vida ha inventado inconscientemente una curación que le sirviera para dejar atrás sus propios problemas y sufrimientos, pero ahora, ocupando esa misma técnica, pulida con el tiempo, satisface las necesidades de sus consultantes aquejados por algún suceso en particular: Es la Psicomagia, ese arte que al conocerlo de forma preliminar puede parecer irreal e irracional, incluso risible, sin embargo sus bases están cimentadas en una importante premisa que le da una relevancia profunda: ''Los actos simbólicos y metafóricos son concebidos como realidades fácticas por el inconsciente''.
En fin es muy difícil abarcar todo lo que conlleva el nombre de Alejandro Jodorowsky, y aunque no me gustan las recomendaciones, debo decir que su obra es digna de revisar para conocer el increíble punto de vista que tiene con respecto a la vida.
El verlo por estos días recibir un reconocimiento aquí en Chile, a manos de la Presidenta, (cosa plausible ya que se suele esperar la muerte de la persona para homenajearla) me llevó a tomar la decisión de escribir este intento de apología a uno de los personajes que más ha llamado mi atención y que ha influido de forma considerable en mi forma de pensar.