la memoria y recordé que me encontraba sometido ha proceso sin saber la razón, y que sin duda la policía estaría pronto tras mis pasos.Cansado de correr, decidí tomar un taxi. El viejo auto amarillo se d
etuvo ante mí y me extrañé al ver que el chofer lucía un corte de pelo al estilo mohicano. Me senté sin hablar y comenzamos a avanzar. Nos adentramos en un camino que paulatinamente transformó la ciudad en un copioso bosque tropical. Anclé mi mirada en los árboles y creí estar soñando cuando vi a un hombre que, simulando ser un simio, se mecía completamente desnudo por las ramas.
Luego, los árboles se esfumaron y nos vimos inmersos en una especie de desierto que finalizaba bruscamente en un acantilado. El taxi se detuvo y al fin el chofer habló: -¿Ves a e
se hombre vestido de negro? Habla con él, aunque parece ser un loco pistolero, dicen que es un rabino iluminado. Lo llaman ‘‘El Topo’’ debido a que estuvo infiltrado durante años en un pueblo con el fin de actuar al servicio de otros más ne
cesitados.
Bajé del auto y en medio de un viento huracanado caminé hacia el hombre, mientras tanto el taxi arrancaba y se perdía con rapidez. El Topo, sin dejarme pronunciar palabra, me miró impertérrito y me dijo: -Crees que muchas de las cosas que has visto no tienen sentido, sin embargo, todo forma parte de la estructura y esencia de tu vida; si no fuera así, no existirían. ¿Puedes descifrar su significado? Te preguntas por la causa de tu enjuiciamiento, deberías preguntarte: ¿Qué es ese Juicio? Yo pasé por lo mismo que tú. Conozco el significado de la vida, ese que tu tant
o deseas entender. No puedo explicártelo, sólo puedes comprenderlo por ti mismo. ¿Podrías describirme el color ‘‘rojo’’? Claro que no, pero sabes lo que es. ¿Puedes descifrar el significado de lo que vez ahora?- Apuntó con su dedo hacia el borde del precipicio, miré hacia allí y observé a una niña de unos diez años que cargaba en su espalda a un niño más pequeño, que por la forma de sus ojos parecía ser ciego. La niña, sacudiendo sus pies, se quito las sandalias y en menos de un segundo saltó al vacío. Lancé un grito de dolor e impotencia y me interrumpió una voz qu
e resonaba en mi cabeza cada vez más fuerte: -¡Encuentra dentro de ti, la Montaña Sagrada de la Comprensión!
Agitado, desperté otra vez sentado en el asiento trasero del taxi. El chofer detuvo el auto esta vez en el frente de una grandiosa mansión y me dijo: -¡Aquí es señor! No olvide su capa y su máscara; sin ellas no podrá entrar.
Desconcertado tomé las prendas y me bajé del taxi. El chofer cuando ya partía asomó la cabeza por la ventanilla y me gritó: -¡La contraseña es FIDELIO!...
etuvo ante mí y me extrañé al ver que el chofer lucía un corte de pelo al estilo mohicano. Me senté sin hablar y comenzamos a avanzar. Nos adentramos en un camino que paulatinamente transformó la ciudad en un copioso bosque tropical. Anclé mi mirada en los árboles y creí estar soñando cuando vi a un hombre que, simulando ser un simio, se mecía completamente desnudo por las ramas.Luego, los árboles se esfumaron y nos vimos inmersos en una especie de desierto que finalizaba bruscamente en un acantilado. El taxi se detuvo y al fin el chofer habló: -¿Ves a e
se hombre vestido de negro? Habla con él, aunque parece ser un loco pistolero, dicen que es un rabino iluminado. Lo llaman ‘‘El Topo’’ debido a que estuvo infiltrado durante años en un pueblo con el fin de actuar al servicio de otros más ne
cesitados.Bajé del auto y en medio de un viento huracanado caminé hacia el hombre, mientras tanto el taxi arrancaba y se perdía con rapidez. El Topo, sin dejarme pronunciar palabra, me miró impertérrito y me dijo: -Crees que muchas de las cosas que has visto no tienen sentido, sin embargo, todo forma parte de la estructura y esencia de tu vida; si no fuera así, no existirían. ¿Puedes descifrar su significado? Te preguntas por la causa de tu enjuiciamiento, deberías preguntarte: ¿Qué es ese Juicio? Yo pasé por lo mismo que tú. Conozco el significado de la vida, ese que tu tant
o deseas entender. No puedo explicártelo, sólo puedes comprenderlo por ti mismo. ¿Podrías describirme el color ‘‘rojo’’? Claro que no, pero sabes lo que es. ¿Puedes descifrar el significado de lo que vez ahora?- Apuntó con su dedo hacia el borde del precipicio, miré hacia allí y observé a una niña de unos diez años que cargaba en su espalda a un niño más pequeño, que por la forma de sus ojos parecía ser ciego. La niña, sacudiendo sus pies, se quito las sandalias y en menos de un segundo saltó al vacío. Lancé un grito de dolor e impotencia y me interrumpió una voz qu
e resonaba en mi cabeza cada vez más fuerte: -¡Encuentra dentro de ti, la Montaña Sagrada de la Comprensión!Agitado, desperté otra vez sentado en el asiento trasero del taxi. El chofer detuvo el auto esta vez en el frente de una grandiosa mansión y me dijo: -¡Aquí es señor! No olvide su capa y su máscara; sin ellas no podrá entrar.
Desconcertado tomé las prendas y me bajé del taxi. El chofer cuando ya partía asomó la cabeza por la ventanilla y me gritó: -¡La contraseña es FIDELIO!...
Continuará








