martes, noviembre 28, 2006

Adaptation

La primera vez que vi esta película me dije: “¡No puede ser, se robaron mi idea!”.
Hace unos cuantos años se me pasó por la mente la idea de escribir un libro redundante en el que me describiría a mi mismo escribiendo dicho libro, es decir utilizar un recurso narrativo en el cual la historia cuenta como se cuenta la historia, ¡¿QUÉ?! ¡Ja!, suena un poco raro, pero esto es lo que logró el admirable Charlie Kaufman ("Quieres ser John Malkovich", "Naturaleza Humana", "El Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos", etc) con su guión de adaptación al cine del libro “El Ladrón de Orquídeas”.
Debo reconocer que después de la frustración inicial por ver mi idea fuera de mi libro, me di cuenta al instante de que esta película pasaría a formar parte del grupo de las más recordadas.
¿No parece un poco narcisista esto de ponerse uno mismo en la historia? Lo cierto es que hasta el mismo Kaufman lo cuestiona en uno de sus soliloquios en la película, y aquí esta lo gracioso que marca este original estilo: ese propio soliloquio lo realizó el guionista mientras escribía el guión.
Podría referirme a un sin fin de otras partes de la película, pero lo mejor que puedo hacer es decirles que la vean si es que no la han visto aun y si ya la vieron, vuélvanla a ver para que se sumerjan aún más en este círculo vicioso infinito que aunque tal vez nazca como una solución a la hora de no saber que escribir, puede transformarse en un estilo único y original que logra “narrar lo que se narra”.

jueves, noviembre 16, 2006

Sincretismo

He visto al León, al Camello y al Niño, mas no he sufrido transformación alguna. He oído predicadores de vida y predicadores de muerte, sin embargo aun no se cual de ellos se acerca más a la verdad. He leído, pero nunca he escrito con mi propia sangre, quizás no debí aprender a leer. ¿He burlado mi inconsciente o es talvez mi inconsciente el que me hace creer esto? He vivido un millón de vueltas de sufrimiento, ¿alcanzaré mi despertar algún día? He sido oruga anteriormente, mi estado actual es de crisálida. He esperado durante años alcanzar la vida eterna condicionando mi voluntad para hacer el bien. He destruido ídolos de piedra, mi Dios no puede ser confeccionado por mis propias manos. He escuchado las doctrinas de los que bajaron de las montañas, nunca los he oído hablar a todos juntos. He soñado con un mundo de paz, la misma que me llevará a la próxima victoria. He odiado el cuerpo y he amado al alma, pero he comprendido que sin el cuerpo no existe el alma. He visitado lugares infinitos, no obstante, he aprendido mucho más en la estrechez de mi mente.

Me han enseñado transformaciones a modo de puente a un nivel superior. Me han obligado a hacer el bien al prójimo, pero si el bien del prójimo significa su muerte, es decir, siente odio por su vida terrenal, ¿debo ser bueno o malo? Me han descrito valores y transmutación de valores, virtudes y contra virtudes, ¿cómo puedo descifrar esta antítesis? Me han hablado del Ser, del Ente, del Alma y del Tiempo, pero ¿de que vale todo esto si creo en Dios? Me han dicho también que soy parte del primer Dios, que todo lo que existe y lo que no existe es parte de Él, ¿Cómo puedo comprender a este Dios si el eco de su existencia me llega desde un lugar tan lejano? Me han enseñado a vivir y a morir, pero no a resucitar. He vivido muertes y he muerto en vida, ¡Si! la resurrección está por llegar.