He visto al León, al Camello y al Niño, mas no he sufrido transformación alguna. He oído predicadores de vida y predicadores de muerte, sin embargo aun no se cual de ellos se acerca más a la verdad. He leído, pero nunca he escrito con mi propia sangre, quizás no de
bí aprender a leer. ¿He burlado mi inconsciente o es talvez mi inconsciente el que me hace creer esto? He vivido un millón de vueltas de sufrimiento, ¿alcanzaré mi despertar algún día? He sido oruga anteriormente, mi estado actual es de crisálida. He esperado durante años alcanzar la vida eterna condicionando mi voluntad para hacer el bien. He destruido ídolos de piedra, mi Dios no puede ser confeccionado por mis propias manos. He escuchado las doctrinas de los que bajaron de las montañas, nunca los he oído hablar a todos juntos. He soñado con un mundo de paz, la misma que me llevará a la próxima victoria. He odiado el cuerpo y he amado al alma, pero he comprendido que sin el cuerpo no existe el alma. He visitado lugares infinitos, no obstante, he aprendido mucho más en la estrechez de mi mente.
Me han enseñado transformaciones a modo de puente a un nivel superior. Me han obligado a hacer el bien al prójimo, pero si el bien del prójimo significa su muerte, es decir, siente odio por su vida terrenal, ¿debo ser bueno o malo? Me han descrito valores y transmutación de valores, virtudes y contra virtudes, ¿cómo puedo descifrar esta antítesis? Me han hablado del Ser, del Ente, del Alma y del Tiempo, pero ¿de que vale todo esto si creo en Dios? Me han dicho también que soy parte del primer Dios, que todo lo que existe y lo que no existe es parte de Él, ¿Cómo puedo comprender a este Dios si el eco de su existencia me llega desde un lugar tan lejano? Me han enseñado a vivir y a morir, pero no a resucitar. He vivido muertes y he muerto en vida, ¡Si! la resurrección está por llegar.