lunes, octubre 31, 2005

Halloween?

Llega una nueva noche de 31 de Octubre y en lugar de asustarme con los monstruos, brujas y bestias que aparecen como insectos después de la lluvia, lo que realmente logra inquietarme es el veloz cambio en la mentalidad de tanta gente. Es interesante meditar en el hecho de que con tanta facilidad aceptamos distintas costumbres, tradiciones e incluso ideologías extranjeras (también religiones), y poco a poco las vamos haciendo nuestras hasta llegar al punto de olvidar su origen. Sin embargo, existen otras creencias y acciones foráneas que al momento de conocerlas nos causan un sentimiento de total rechazo y sin ningún reparo las calificamos de inconcebibles. ¿Es inherente al ser humano o propio de cada cultura, esta extraña ambivalencia con la que recibimos lo externo?
Bueno, ciertamente para poder entender mejor los comportamientos que he descrito anteriormente, es necesario analizar más en detalle cada una de las costumbres que arriban a nuestra cotidianeidad desde afuera, pero no obstante, yo sólo he querido reflexionar en los comportamientos mismos abstrayendo los detalles que posiblemente les dieron origen, además pienso que esto no sería suficiente para explicarlos en su totalidad.
La verdad, sin muchas esperanzas creo que algún día podremos vislumbrar con claridad las importantes consecuencias que tienen en nuestra forma de pensar estas costumbres, que si bien es cierto se pueden ejemplificar fácilmente con Halloween, siendo esta una de las más inofensivas, y aunque hoy día pocos crean que son relevantes o muchos se cuestionen si es que existen realmente estas consecuencias, para cuando llegue este día, en el que comprendamos, puede que quizás sea demasiado tarde y hayamos muerto todos en el mundo y allí, ya sea de manera litúrgica o festiva lo único cuerdo que nos quedaría por hacer sería celebrarnos a nosotros mismos.

viernes, octubre 21, 2005

Imposible Redención

-¡Vamos sargento salte de una vez por todas!
La puerta del avión se muestra abierta delante de mí y en ese momento no se que debo hacer.
-¿Por qué tengo que lanzarme yo? ¡Que lo haga otro!- respondo con altanería.
La voz airada de mi superior se apaga con el feroz ruido del motor de la aeronave y no logro entender con claridad lo que me dice.
-¡Déjate de idioteces, George! ¡Eres nuestra última esperanza! ¡Todos los demás murieron en acción y tú, sea como sea, debes dar término a la misión!
Ahora escuché perfectamente, pero desearía no haberlo hecho. Cuando comienzo a meditar en cual es aquella misión que debo llevar a cabo, me interrumpe el dolor espontáneo que me causa la patada entre la espalda y la mochila pesada que cargo, y después del pestañear, todo es celeste. Comienza la vertiginosa caída libre hacia el vacío e irónicamente el aire en el rostro me provoca disnea. Cuando intento dar orden a mis pensamientos tratando de normalizar y estabilizar mis sentidos, me entero de que no tengo la menor idea de cómo funciona el paracaídas que acarreo.
-¿Cómo puede ser que nadie me lo haya explicado?
El miedo recorre mi cuerpo como rayos catódicos acelerados dentro de un tubo. Las palpitaciones se multiplican. Busco algo atrás en la mochila que se pueda halar hasta que lo encuentro. Continúo cayendo. Tiro del cordel y como en una pesadilla, se sale completamente de la mochila. No ha sucedido nada. Es el fin.
Por primera vez miro hacia abajo y lo que ven mis ojos es realmente desconcertante; observo un ambiente que hasta ese momento creí que no existía en ninguna parte del mundo, no obstante, en ese lugar se embarraría mi cuerpo. De pronto, un pequeño trozo de tela empieza a asomarse por una abertura de la mochila silbando por el viento. Como por arte de magia se despliega por completo el anhelado paracaídas, justo antes del síncope. La velocidad de la caída comienza a disminuir y me encuentro cada vez más cerca de alcanzar mi exótico destino.
Después de caer revolcándome en el suelo, me quedo estático de espalda mirando hacia el cielo.
-¡Aaaaarrrrrghhhh!
El pavor me clava una lanza cuando veo lo que, fugazmente, pasa por entre medio de las nubes.
-¡No! …¡Tranquilo! ¡Sólo es mi imaginación!
Cuando la dismnesia comienza a desaparecer, recuerdo en definitiva quien soy.
-¡Ja ja ja!, es imposible que yo esté aquí, en esta especie de campo de batalla.
-¿Yo peleando?, ¡ja ja ja!
Pero la risa se transforma en preocupación cuando me doy cuenta de que nunca en mi vida había estado más despierto.
-Pero… ¿Cómo puede ser? ¿Qué significa todo esto?
En ese momento, unos alaridos escalofriantes de ultratumba, me hacen olvidar por completo lo que pensaba. Me pongo de pie de un salto y miro hacia la dirección de donde provienen los gritos. Seis hombres caminan lentamente hacia a mí. Por un instante pienso en tomar el arma y disparar sin preguntar, pero no encuentro arma alguna entre el equipo que cargo. Cuando se encuentran a una distancia razonable, observo que los seis son de razas diferentes y visten distintos tipos de trajes, todos negros. A un par de metros de mí se detienen y comienzan a hablar entre ellos, todos utilizando distintos idiomas, sin embargo se entienden a la perfección. Ninguno comparte mi lenguaje. Luego de reírse maliciosamente se abalanzan todos contra mí. Yo me estremezco. Me sujetan por los brazos y las piernas, y me llevan por un hórrido sendero que acaba en lo que podría llamarse una colina.
-¡Suéltenme! ¿Qué quieren de mí? No hay respuesta.
Al momento en que alcanzamos la colina me sueltan, y es allí en donde observo la imagen más atroz que un ser humano puede ver en su vida. Es el cementerio más grande que existe, con lápidas espeluznantes y lo peor: cuerpos mutilados, degollados y masacrados, regados por todo el campo, hombres, mujeres, niños, ancianos, fetos, de todas las razas y colores.
Al voltearme para no seguir viendo el dantesco espectáculo, observo que ahora sólo queda uno de los seis hombres. No obstante al mirarlo constato que no es uno de ellos, sino otro al cual no se le aprecia el rostro ya que la capucha que lleva en su cabeza sólo deja una pequeña parte abierta completamente oscura.
Mientras verifico al ente frente a mí, siento a mi espalda un murmullo demoníaco que me hiela la sangre, luego el ser me habla:
-¡PRANFA COR DITAL SHUN! ¡CEPRENTE FARQUI CONTOLARCO! ¡MIRKA NORSI COR ETU M DOLE!
No se que idioma era pero en mi mente entendía claramente lo que me decía.
Su voz velar grave me llegaba hasta los huesos. Me decía que todo lo que había observado anteriormente era mi obra maestra, el plan perfecto realizado.
-NAO CIRMI DORE O KARE PARSAR STOI DONAVYU FORTA MEDO NOI KALE SARINICOMMA TUN SHITARRI REGHARTU… (Continúe así, no se detenga, su decisión del día de hoy provocará consecuencias sin precedentes en el mundo, pero no se crea el centro del universo porque no lo es, y hasta este momento, supongo que ya lo sabe, es bastante infame.)Luego se me acerca con la mano estirada con la intención de estrechar la mía.
-¡KREEPO LADENVO! (¡Sellemos el pacto!)Yo retrocedo y le digo:
-¡Aléjate de mí! ¡Ya sé quien eres! ¡Jamás te daría la mano! ¡Y sé también a lo que te refieres con mi decisión! Pues te digo que cambiaré todos los planes venideros desde ahora. ¡Ahora entiendo cual era la misión! ¡DESPRECIARTE!
Su mano estirada siseó como si la marcaran a fuego, luego la apegó a su cuerpo y finalizó:-INKRESNE CARJON DORKME TRAGGI. ¡SAI! (Considere su misión un éxito. ¡Adiós!)
.......
Suena el teléfono de la habitación y despierto acezando en un mar de sudor.
-¡Diga!
-Disculpe señor Presidente pero recuerde que al medio día debe entregar su discurso.
-Que bueno que llamaste. Voy a cancelar todos los planes que fijamos, empezando por el discurso.
-¡Pero señor Presidente!...
-No te preocupes, daré una conferencia de prensa.
Esa tarde, el auditorio de la Casa Blanca estaba lleno de periodistas.
George W. Bush se ubicó frente a todos.
-Debo anunciarles que he decidido hacer un cambio radical en la planificación política, social y económica, para el corto y largo plazo, debido a pequeños problemas que podrían haber causado una disminución de la estabilidad y seguridad en el manejo de nuestra nación y potencialmente el de otras naciones.
Se distrae por las manos levantadas y hace un guiño al coordinador de la conferencia para que elija algunas preguntas para contestar.
El coordinador da un vistazo rápido dice:-Jessica Potter canal 8 CBS.
-Gracias- empezó la periodista- Buenas tardes señor Presidente, quizás para disgusto de mis colegas, quiero salirme un poco del tema principal de esta conferencia y preguntarle cómo se encuentra de salud, ya que no lo veo con buen semblante, con todo respeto.
-Gracias por preguntar, pero la verdad es que no se trata de nada del otro mundo, lo que pasa es que no tuve una buena noche y para serte sincero estoy en ayunas por el apuro en la preparación de la conferencia, pero aparte de eso no hay nada de que preocuparse.
Otra vez el coordinador observa la multitud de la prensa. De pronto el coordinador empieza a tambalearse y a vibrar de manera incontenible, y con los ojos desorbitados y la voz diabólica, apunta hacia la última fila donde se encontraba una figura negra entera, la misma, y dice:
-TU GeORgE W. BuSh cANaL 6.
Todos los otros estaban paralizados, el tiempo se detuvo para ellos.
La figura se levantó, se quito la capucha y reveló el rostro del Presidente. Luego con una risa gutural comenzó sus palabras:
-KRIIM TRASYA NASS POURTYLAFO UWIDIES SORKEA EDONASSI KRRONI SARKAINJO RATIHN EURKFADE MONTAIGZE KARI TORONNIO SARPIDEA… (Muy bien señor Bush ha contribuido de manera perfecta con el cumplimiento de las profecías descritas en nuestras escrituras).
George W. Bush agonizando del espanto, no hizo más que llevarse la mano hacia el rostro en señal de frustración y horror a la vez, y fue allí, cuando la palma hizo contacto con la faz, que sintió el olor a carne quemada. Alejó la mano al instante y observó nítidamente el seis marcado a fuego en su mano y luego, con los últimos vestigios del deseo de redención en su mente, sintió el siseo en su memoria.

La lectura

Para continuar este BLog he redactado el inicio de una seudo novela redundante y autobiográfica (aunque al comienzo me apodero sin permiso de la voz y mente de mi padre), que intenta describirme de una u otra forma para acercarme un poco más al lector.
.………
Mientras subo por inercia las escaleras del viejo liceo, no se por que motivo, pero me empiezan a llover ciertas preguntas que se van incrustando en mi cerebro como uñas astilladas e infectadas en la espalda del amante. Sin dolor, me salpican de una incertidumbre a la que intento escapar a través de los otros pensamientos propios de mi pueril adolescencia. Aun así, no se retiran de los nidos que ya confeccionaron en mi cabeza, con el heno de mi conciencia: ¿Qué me depara el futuro?, ¿qué nuevos acontecimientos me sucederán al dejar para siempre este frío edificio casi carcelario y carente de alma?, ¿podré entrar a la universidad y seguir estudiando?, ¿tendré la capacidad?, ¿conseguiré formar una familia bien constituida como la de mi padre?, ¿triunfaré en la vida?, ¿seré millonario?, ¿seré paupérrimo?, ¿moriré pronto?, ¿llegaré a ser un hombre octogenario?Hasta antes de ese momento, dichos cuestionamientos eran simplemente irrelevantes para mí, y no sabía que con el tiempo, en el futuro, también lo serían.
A pesar de que en mi juventud no me agradaba estudiar mucho, leía uno que otro libro a duras penas y odiaba la historia, existía un bichito de curiosidad en mí, que con los años se hacía más y más grande evolucionando en anfibio primero y mamífero después y me incitaba cada vez más a indagar para obtener mayores conocimientos.
Cuando la vida en su cinética paulatina e inquebrantable comenzó a responder mis interrogantes, que en su momento fueron dagas amenazadoras o esperanzadores augurios, ahora sencillamente ya se han retirado de la palestra y me doy cuenta de que la gran mayoría de ellas recibieron su contestación en segundo plano: No seguí estudiando, empecé a trabajar joven, me casé a los treinta, tuve tres hijos con mi mujer, no soy un hombre muy letrado, pero si me considero un filósofo etimológico, porque desde mi ignorancia amo la sabiduría. Y en esta especie de anabiosis que me despierta en el ocaso de mi existencia, vuelve a florecer, esta vez sólo una pregunta: ¿Qué habría sido de mí de haber elegido el camino de la derecha?De los tres hijos que tuve con Nancy, he notado en el menor algo especial, (PERDÓN HERMANOS) creo que veo reflejada mi vida en la suya y siento que se me brinda la oportunidad de, a través de él, transitar por los senderos que un día deseché, no obstante, ahora sólo soy un espectador y no puedo imponerme a ninguna de sus decisiones, solamente debo esperar a que sean distintas a las mías.
.……..
Soy el menor de los tres hijos de Ricardo y Nancy.
Está lloviendo en Valparaíso. Mis zapatos pisan los charcos que se forman en los peldaños de la escalera del liceo y me salpica el agua en el pantalón colegial que diseñó y fabricó mi viejo. Es hora de clases, me pregunto por qué vine hoy si está lloviendo. Sigo subiendo. De pronto una imagen interrumpe mis fútiles pensamientos, es ella.
Su belleza es compleja y sencilla a la vez, su hermosura es indefinida como el barlovento de esa tarde de invierno gris. No puedo, ni quiero, expresar una fracción de su preciosidad ¿Será igual ante los ojos de todos? Debe ser mi edad. Cuando despega la nave espacial y atravieso la atmósfera entre lenguas de fuego, la primera forma de vida que aparece en mi mente es una pregunta: ¿Me casaré algún día? Luego me invaden otras dudas acerca de mi porvenir a mediano y largo plazo. Pero yo, me veo casado con ella, con un titulo universitario de computación o algo por el estilo, ella por su parte es una excelente médico y experta en biología, tenemos tres hijos, una gran casa en el sector más bello y clásico de Valparaíso. Voy más allá hacia el futuro. Avanzamos en nuestro auto a alta velocidad por la carretera, como dentro de un dibujo técnico de puntos de perspectiva, en el que las encinas a los costados dejan atrás su forma y color y vuelven a dibujarse rápidamente como una cinta de cine que pasa proyectándose con la luz. Los niños sentados atrás; dos revoltosos peleando, una preciosa cantando. Miro a mi lado y ahí está ella sonriéndome y con su sonrisa lo dice todo, es la misma colegiala de la que me enamoré, pero ahora es la madre de mis hijos y el amor que irradia ha crecido de forma exponencial. Le tomo la mano y ahora soy yo quien le digo todo.
Empiezo a subir más rápido la escalera para tratar de alcanzarla, de pronto, mientras escudriño su cuerpo con mis ojos, hay algo externo a su anatomía que hace que la nave de mi imaginación se precipite a tierra en menos de un segundo. El objeto en cuestión no es más que un pequeño libro que sobresale del bolsillo derecho de su delantal celeste con cuadritos. El título del libro: “Gracia y el forastero”.
Aprendí a leer a los cuatro años, antes de ir al colegio. Me gustaba leer todo, letreros y afiches en las calles, los librillos que me obsequiaban mis padres, y cómo olvidar los fragmentos escritos especialmente para mí, en las cartas que mi tía nos enviaba desde Santiago. En fin debo reconocer que en mi niñez fui un buen lector, sin embargo en la adolescencia eso cambió. Seguía leyendo, pero ahora era una obligación, leía lo que me imponían los profesores sin poder objetar.
Por fin recordé la escena; la profesora de castellano, fea por fuera, bellísima por dentro, se pasea por el frente de la sala de clases esperando por alguna consulta o duda de los alumnos y cuando ya parecía que nadie hablaría se escucha la voz que espeta:
-¡Profe! ¿Qué libro tenemos que leer ahora?
-Que bueno que me recordaste- respondió la profesora. –porque si no se los decía hoy, no hubiéramos alcanzado a tomar la prueba antes del fin de semestre, recuerden que el próximo lunes es feriado. Los otros alumnos abuchean al que preguntó, mientras que la profesora lapidó: -Tienen que leer “Gracia y el forastero”.
Vuelvo a la vista del libro en su bolsillo. ¡Es cierto!, hace un rato la vi leyendo un libro, sentada en una banca del patio techado concibiendo una hermosa pintura renacentista con la lluvia de fondo. Ese era el libro que tenía que leer por obligación y que sin embargo, a través de una mujer, desataría mi espíritu libresco y me haría reconciliar con mi vieja esposa: la lectura.

lunes, octubre 17, 2005

Prólogo

He querido crear este blog para mostrar a otros lo que da a lugar a la mayoria de mis pensamientos, y para conocer también, si es posible, lo que a esos otros les pasa por la cabeza. Soy consciente de que no soy el primero al que le pican como mosquitos las diversas interrogantes que cuestionan hasta la mismísima existencia y por eso espero que me apoyen con sus comentarios o lo que quieran.Para empezar he elegido un fragmento de uno de los textos que escribí hace algún tiempo en mis ratos de ocio y que refleja, más o menos, el alboroto que existe en mi cabeza cuando se encienden las luces de la incertidumbre.

"El comienzo de todo lo que existe es inexistente" .

El camino que transito se burla de mi ignorancia como si presintiera mis ganas de creer en que algo es cierto, y que mi muerte es lejana y el anhelo por abdicar es grande.
La caída vertiginosa de mis pensamientos por el medio de la escalera de caracol en el cerebro, humano aún, se encuentra con un fin sembrado de muertos y pasados inconcientes que me gustaría despertar. Sin embargo, son ellos, reticentes, los que me duermen en un sueño peligroso y vacío, mas lleno de una luz obscura u oscuridad luminosa que me asusta. ¿Cuántas almas recorren el camino conmigo? ¿Podré darme cuenta de que existo antes de obtener el premio de la muerte? ¿Por qué estoy aquí y no otro? Porque ese otro no existiría si yo no estoy. Antes de nacer estaba muerto y el universo conmigo, mas al dar a luz mi madre, dio a luz al Orbe. Se crearon los cielos y la tierra y todo lo que en ella habita…
Luego me asalta la duda que a otro invadió: antes del alumbramiento, ¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza?¿Quién pretende conferir un génesis a lo que no tiene comienzo? La escatología tampoco existe. Sin principio no hay final.
Sin la redundancia incomprensible de la existencia no existirían muchas de las ciencias que nos engrandecen y enloquecen, y que graciosamente tratan de contestar las preguntas que les dieron la vida. Es imposible. Mirando delante, hacia el espejo, observo lo que hubo detrás de mí: ¿La Historia, es realmente cierta? No importa de todos modos, porque me he dado cuenta de que…las muertes fueron falsas, las risas eran llantos, las resurrecciones están marchando bien, me tienen caminando hacia el suicidio….
Padre, ¿porque me has desamparado? Si no me hubieras abandonado no me sentiría desamparado, no dudaría. La resurrección al tercer día.
Veo pasar los años con el viento iluminado que me inunda de pasiones anteriores y actuales que me sellan el espíritu y me ayudan brindándome las herramientas para la autocompasión, pero me atacan con la daga mortal de una esperanza falaz.