Me devolvieron la mitad de la entrada y caminé por el pasillo hasta llegar a la sala 2, donde se iba a proyectar la película. Adentro, las murallas granate estaban levemente iluminadas por unas lámparas en forma de triángulos invertidos. Me acordé por un instante de la lúgubre iluminación de ‘‘Rabbits’’; uno de los cortos de David Lynch.
La sala estaba casi vacía; sin duda no era una película de carácter comercial. Subí por la escalera hasta llegar a los asientos del centro y sin titubear demasiado me senté en uno de ellos.
Mientras esperaba que comenzaran los fútiles comerciales y los traileres de otras películas, observé a un hombre entrar en la sala vestido pobremente y haciendo notar un evidente problema físico que le dificultaba caminar. Recordé en ese mismo momento que lo había visto hace un rato en la taquilla donde me pareció que pedía limosnas.
El hombre se paseó repetidas veces por delante de los asientos de la primera y segunda fila; se sentaba, volvía a pararse y luego se sentaba otra vez. Yo esperaba que en cualquier momento entrara un guardia que lo obligara a salir.
De pronto el hombre se puso de pie, cojeó por la escalera hacia la fila en la que yo me encontraba y luego hasta mi asiento. Me turbé al ver su expresión facial: me miró fijamente con odio, sin hablar primero, luego espetó:
-¿Por qué me acusas en tu mente? ¿Por qué tienes que bajar la mirada para comprender mi existencia? ¡Debes pensar mejor lo que piensas! ¡Tus dudas y desesperanzas son inefablemente más grandes que las mías! ¡Tú eres el lisiado! ¡Hasta el ciego puede ver su ceguera!... ¿¡Lo físico!? ¡JA! ¡Lo físico es lo etéreo realmente!
Sin poder soportar más ese discurso que partió en dos a mi consciencia y al comprobar también que ante los ojos de las otras personas yo era el ‘‘bicho raro’’, salí corriendo de la sala, me dirigí hasta la taquilla y casi al borde de la locura, desesperado, pedí una absurda ayuda mental a la gente que compraba sus entradas. Luego de obtener sólo muestras de lástima, desperté de esa pequeña pesadilla y volví apresurado a la sala, el guardia no intentó detenerme. Entré y la película ya comenzaba, miré hacia arriba y el hombre, ahora sentado en mi puesto, me saludó con una pequeña reverencia.
La sala estaba casi vacía; sin duda no era una película de carácter comercial. Subí por la escalera hasta llegar a los asientos del centro y sin titubear demasiado me senté en uno de ellos.
Mientras esperaba que comenzaran los fútiles comerciales y los traileres de otras películas, observé a un hombre entrar en la sala vestido pobremente y haciendo notar un evidente problema físico que le dificultaba caminar. Recordé en ese mismo momento que lo había visto hace un rato en la taquilla donde me pareció que pedía limosnas.
El hombre se paseó repetidas veces por delante de los asientos de la primera y segunda fila; se sentaba, volvía a pararse y luego se sentaba otra vez. Yo esperaba que en cualquier momento entrara un guardia que lo obligara a salir.
De pronto el hombre se puso de pie, cojeó por la escalera hacia la fila en la que yo me encontraba y luego hasta mi asiento. Me turbé al ver su expresión facial: me miró fijamente con odio, sin hablar primero, luego espetó:
-¿Por qué me acusas en tu mente? ¿Por qué tienes que bajar la mirada para comprender mi existencia? ¡Debes pensar mejor lo que piensas! ¡Tus dudas y desesperanzas son inefablemente más grandes que las mías! ¡Tú eres el lisiado! ¡Hasta el ciego puede ver su ceguera!... ¿¡Lo físico!? ¡JA! ¡Lo físico es lo etéreo realmente!
Sin poder soportar más ese discurso que partió en dos a mi consciencia y al comprobar también que ante los ojos de las otras personas yo era el ‘‘bicho raro’’, salí corriendo de la sala, me dirigí hasta la taquilla y casi al borde de la locura, desesperado, pedí una absurda ayuda mental a la gente que compraba sus entradas. Luego de obtener sólo muestras de lástima, desperté de esa pequeña pesadilla y volví apresurado a la sala, el guardia no intentó detenerme. Entré y la película ya comenzaba, miré hacia arriba y el hombre, ahora sentado en mi puesto, me saludó con una pequeña reverencia.
Yo, luego de recorrer una y otra vez las primeras filas, escogí una de las butacas, me senté y vi la película.
11 comentarios:
Por fin escribes algo bueno desgraciado...jaja. Me gusto la parte de la "absurda ayuda mental" a veces nosotros mismos necesitamos una ayuda estupida sin saber que cada uno tiene que hacerse valer y mandar todo y a todos a la mierda si es necesario.
Hola! ... otro cuento buenisimo! aunke este me parece más como una fábula porke creo ke tiene una moraleja muy conocida: "Muchas veces nuestros prejuicios son errados, por eso es mejor conocer a las personas antes de pensar o sacar conclusiones con respecto a ellas".
Me gustó mucho como diste vuelta los papeles de los personajes!
un besito chau!
Y qué las imágenes no valen. Y que nada existen en realidad.
Pretendo ser lo que no soy y creo ser feliz con eso.
Estamos tan acostumbrados a subestimar a la gente o en el peor de los casos, a sobrevalorarla de tal manera que el pedestal en que la ponemos se vuelve inalcanzable...
PD1: también vi ese corto de Lynch
PD2: Me gusta sentir eso de estar fuera de si. De no saber qe cresta pasó.... hace sentir vivo...
Buen texto..
emm..... hice un cuento
...
quiero tu opinión...
objetiva.
esop
chaus
QUe buena loco! realmente bueno el cuento! (o fábula, o lo q sea) espero que no lo hayas plageado... pero no creo (siempre te gustó lo original... JA!) Te falto decir en q cine estabas (eso es importante) si es q te pasó a ti realmente.
Chao ...eon! y sigue escribiendo tus engendros mentales!
no te creo loko!!!
el medio proverbio que te chanto el lisiao .. de no creer..
aios
wow!... irrealidades, realidades.. universos paralelos que se cruzan.
Buen texto., saludos!
`·.¸ )
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(.·´
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¸.·´¸.·*´¨) ¸.·*¨)
(¸.·´ (¸.·` ...eso!
Como estamos! michh! buen relato te mandaste... vai cada vez mejor!
Saludos compadre!
Ups ! Q buena lectura he tenido hoy ! Me di el tiempo y lei todo tu blog, esta super bien hecho, con dedicacion...
Saludos...
Bueno yo...Carolina
quizá
comienze una nueva función
en la que nosotr@s seamos
l@s verdader@s actores
el show debe continuar pony...
eso te lo aseguro
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