domingo, junio 04, 2006

Las Películas de mi Muerte I


La última palabra que dijo mi abuelo antes de morir fue: ‘‘¡Rosebud!’’ mientras dejaba caer al piso su querida esfera navideña. Me di cuenta que algo andaba mal.
Abandoné el dormitorio con rapidez, bajé todos los pisos por la gran escalera empinada; esa que me costaba tanto subir a causa del vértigo. Salí a la calle y lo primero que vi fueron los extraños titulares en los diarios:
‘‘¡NACIMIENTOS MALIGNOS! Ha nacido un feto vivo que no es más que una cabeza y un tronco desprovisto de extremidades. Por otro lado, una mujer afirma haber sido violada por el mismísimo Diablo y haber dado a luz a su hijo, todo esto bajo la complicidad de su marido’’
Continué avanzando por la acera y arriba, en la terraza de un edificio, un hombre sujetaba de la corbata a otro, que estaba a punto de caer. Sin darle importancia seguí caminando presurosamente y me encontré con un grupo de hombres, vestidos de blanco con sombreros negros, que bailando y cantando golpeaban a un pordiosero. Se voltearon hacia mí, y con miedo de correr la misma suerte que el indigente, arranqué raudamente y sin pensarlo entré acezando en un restaurante. Los hombres no me siguieron.
Dentro del restaurante, observé a un hombre grotescamente gordo sentado; que comiendo como un cerdo, vomitaba a ratos en una cubeta de metal. El garzón lo trataba como a un miembro de la realeza.
En otra mesa estaban comiendo otros tres hombres. De pronto, el hombre más joven se puso de pie y saco un pequeño revólver, apuntó a sus acompañantes y les propinó tres disparos certeros. Luego avanzó hacia mí, dejó caer el arma homicida y salió del restaurante.
El gordo, mientras tanto, había estallado en su mesa. Asqueado con el espectáculo, volví a la calle, y me percaté de que en una ventana del edificio del frente, había un hombre con la pierna enyesada que me observaba con unos binoculares.
Seguí por la calle interminable y repentinamente caí en un estado de amnesia temporal olvidando todo lo vivido en los últimos veinte minutos. Al continuar corriendo miré el recordatorio que tenía tatuado en el brazo: ‘‘PRESENTATE ANTE EL TRIBUNAL PARA DEFENDER TU CAUSA’’…

Continuará…

6 comentarios:

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

Uffff ! Fuerte, me imagianaba las escena, el gordo ese !! Ayy

Escribe pronto la segunda parte, esta bueno el texto, hablando de tribunales, yo vivi otra experiencia, pero era una entrevista de trabajo para entrar a el poder judicial...

Bueno te sigo leyendo, constantemente, tienes una forma de expresarte muy particular y que me agrada mucho, es como alimento apara mis ojos !! Y para mi alma tambien...

Te cuidas y gracias por tu post tbn...

Carolina Flores
Talca city.-

en efe eme dijo...

mm..ansiando la segunda parte...

envolvente..

mm...

saludos!

Anónimo dijo...

Yapuuuuu !!!! Necesito mas ración!!

=)

Anónimo dijo...

BBBaaaaaaaaa ............ cacho todas esas peliculas, hace la segunda parte mas dificil, pa q me esfuerze un poco

Anónimo dijo...

Otra vez nos dejas en ascua! Todas las Películas ke muestras son excelentes, aunke debo reconocer ke no las he visto todas. Apúrate con la sekuela!!

un besito:D ...chao!!