viernes, octubre 21, 2005

Imposible Redención

-¡Vamos sargento salte de una vez por todas!
La puerta del avión se muestra abierta delante de mí y en ese momento no se que debo hacer.
-¿Por qué tengo que lanzarme yo? ¡Que lo haga otro!- respondo con altanería.
La voz airada de mi superior se apaga con el feroz ruido del motor de la aeronave y no logro entender con claridad lo que me dice.
-¡Déjate de idioteces, George! ¡Eres nuestra última esperanza! ¡Todos los demás murieron en acción y tú, sea como sea, debes dar término a la misión!
Ahora escuché perfectamente, pero desearía no haberlo hecho. Cuando comienzo a meditar en cual es aquella misión que debo llevar a cabo, me interrumpe el dolor espontáneo que me causa la patada entre la espalda y la mochila pesada que cargo, y después del pestañear, todo es celeste. Comienza la vertiginosa caída libre hacia el vacío e irónicamente el aire en el rostro me provoca disnea. Cuando intento dar orden a mis pensamientos tratando de normalizar y estabilizar mis sentidos, me entero de que no tengo la menor idea de cómo funciona el paracaídas que acarreo.
-¿Cómo puede ser que nadie me lo haya explicado?
El miedo recorre mi cuerpo como rayos catódicos acelerados dentro de un tubo. Las palpitaciones se multiplican. Busco algo atrás en la mochila que se pueda halar hasta que lo encuentro. Continúo cayendo. Tiro del cordel y como en una pesadilla, se sale completamente de la mochila. No ha sucedido nada. Es el fin.
Por primera vez miro hacia abajo y lo que ven mis ojos es realmente desconcertante; observo un ambiente que hasta ese momento creí que no existía en ninguna parte del mundo, no obstante, en ese lugar se embarraría mi cuerpo. De pronto, un pequeño trozo de tela empieza a asomarse por una abertura de la mochila silbando por el viento. Como por arte de magia se despliega por completo el anhelado paracaídas, justo antes del síncope. La velocidad de la caída comienza a disminuir y me encuentro cada vez más cerca de alcanzar mi exótico destino.
Después de caer revolcándome en el suelo, me quedo estático de espalda mirando hacia el cielo.
-¡Aaaaarrrrrghhhh!
El pavor me clava una lanza cuando veo lo que, fugazmente, pasa por entre medio de las nubes.
-¡No! …¡Tranquilo! ¡Sólo es mi imaginación!
Cuando la dismnesia comienza a desaparecer, recuerdo en definitiva quien soy.
-¡Ja ja ja!, es imposible que yo esté aquí, en esta especie de campo de batalla.
-¿Yo peleando?, ¡ja ja ja!
Pero la risa se transforma en preocupación cuando me doy cuenta de que nunca en mi vida había estado más despierto.
-Pero… ¿Cómo puede ser? ¿Qué significa todo esto?
En ese momento, unos alaridos escalofriantes de ultratumba, me hacen olvidar por completo lo que pensaba. Me pongo de pie de un salto y miro hacia la dirección de donde provienen los gritos. Seis hombres caminan lentamente hacia a mí. Por un instante pienso en tomar el arma y disparar sin preguntar, pero no encuentro arma alguna entre el equipo que cargo. Cuando se encuentran a una distancia razonable, observo que los seis son de razas diferentes y visten distintos tipos de trajes, todos negros. A un par de metros de mí se detienen y comienzan a hablar entre ellos, todos utilizando distintos idiomas, sin embargo se entienden a la perfección. Ninguno comparte mi lenguaje. Luego de reírse maliciosamente se abalanzan todos contra mí. Yo me estremezco. Me sujetan por los brazos y las piernas, y me llevan por un hórrido sendero que acaba en lo que podría llamarse una colina.
-¡Suéltenme! ¿Qué quieren de mí? No hay respuesta.
Al momento en que alcanzamos la colina me sueltan, y es allí en donde observo la imagen más atroz que un ser humano puede ver en su vida. Es el cementerio más grande que existe, con lápidas espeluznantes y lo peor: cuerpos mutilados, degollados y masacrados, regados por todo el campo, hombres, mujeres, niños, ancianos, fetos, de todas las razas y colores.
Al voltearme para no seguir viendo el dantesco espectáculo, observo que ahora sólo queda uno de los seis hombres. No obstante al mirarlo constato que no es uno de ellos, sino otro al cual no se le aprecia el rostro ya que la capucha que lleva en su cabeza sólo deja una pequeña parte abierta completamente oscura.
Mientras verifico al ente frente a mí, siento a mi espalda un murmullo demoníaco que me hiela la sangre, luego el ser me habla:
-¡PRANFA COR DITAL SHUN! ¡CEPRENTE FARQUI CONTOLARCO! ¡MIRKA NORSI COR ETU M DOLE!
No se que idioma era pero en mi mente entendía claramente lo que me decía.
Su voz velar grave me llegaba hasta los huesos. Me decía que todo lo que había observado anteriormente era mi obra maestra, el plan perfecto realizado.
-NAO CIRMI DORE O KARE PARSAR STOI DONAVYU FORTA MEDO NOI KALE SARINICOMMA TUN SHITARRI REGHARTU… (Continúe así, no se detenga, su decisión del día de hoy provocará consecuencias sin precedentes en el mundo, pero no se crea el centro del universo porque no lo es, y hasta este momento, supongo que ya lo sabe, es bastante infame.)Luego se me acerca con la mano estirada con la intención de estrechar la mía.
-¡KREEPO LADENVO! (¡Sellemos el pacto!)Yo retrocedo y le digo:
-¡Aléjate de mí! ¡Ya sé quien eres! ¡Jamás te daría la mano! ¡Y sé también a lo que te refieres con mi decisión! Pues te digo que cambiaré todos los planes venideros desde ahora. ¡Ahora entiendo cual era la misión! ¡DESPRECIARTE!
Su mano estirada siseó como si la marcaran a fuego, luego la apegó a su cuerpo y finalizó:-INKRESNE CARJON DORKME TRAGGI. ¡SAI! (Considere su misión un éxito. ¡Adiós!)
.......
Suena el teléfono de la habitación y despierto acezando en un mar de sudor.
-¡Diga!
-Disculpe señor Presidente pero recuerde que al medio día debe entregar su discurso.
-Que bueno que llamaste. Voy a cancelar todos los planes que fijamos, empezando por el discurso.
-¡Pero señor Presidente!...
-No te preocupes, daré una conferencia de prensa.
Esa tarde, el auditorio de la Casa Blanca estaba lleno de periodistas.
George W. Bush se ubicó frente a todos.
-Debo anunciarles que he decidido hacer un cambio radical en la planificación política, social y económica, para el corto y largo plazo, debido a pequeños problemas que podrían haber causado una disminución de la estabilidad y seguridad en el manejo de nuestra nación y potencialmente el de otras naciones.
Se distrae por las manos levantadas y hace un guiño al coordinador de la conferencia para que elija algunas preguntas para contestar.
El coordinador da un vistazo rápido dice:-Jessica Potter canal 8 CBS.
-Gracias- empezó la periodista- Buenas tardes señor Presidente, quizás para disgusto de mis colegas, quiero salirme un poco del tema principal de esta conferencia y preguntarle cómo se encuentra de salud, ya que no lo veo con buen semblante, con todo respeto.
-Gracias por preguntar, pero la verdad es que no se trata de nada del otro mundo, lo que pasa es que no tuve una buena noche y para serte sincero estoy en ayunas por el apuro en la preparación de la conferencia, pero aparte de eso no hay nada de que preocuparse.
Otra vez el coordinador observa la multitud de la prensa. De pronto el coordinador empieza a tambalearse y a vibrar de manera incontenible, y con los ojos desorbitados y la voz diabólica, apunta hacia la última fila donde se encontraba una figura negra entera, la misma, y dice:
-TU GeORgE W. BuSh cANaL 6.
Todos los otros estaban paralizados, el tiempo se detuvo para ellos.
La figura se levantó, se quito la capucha y reveló el rostro del Presidente. Luego con una risa gutural comenzó sus palabras:
-KRIIM TRASYA NASS POURTYLAFO UWIDIES SORKEA EDONASSI KRRONI SARKAINJO RATIHN EURKFADE MONTAIGZE KARI TORONNIO SARPIDEA… (Muy bien señor Bush ha contribuido de manera perfecta con el cumplimiento de las profecías descritas en nuestras escrituras).
George W. Bush agonizando del espanto, no hizo más que llevarse la mano hacia el rostro en señal de frustración y horror a la vez, y fue allí, cuando la palma hizo contacto con la faz, que sintió el olor a carne quemada. Alejó la mano al instante y observó nítidamente el seis marcado a fuego en su mano y luego, con los últimos vestigios del deseo de redención en su mente, sintió el siseo en su memoria.

1 comentario:

Anónimo dijo...

A ver,a ver.... primero que nada los chilenos tendemos a adoptar facilmente tradiciones extranjeras por la carencia de una identidad propia y definida, nuestro pais nunca la ha tenido y las pocas culturas aborigenes de nuestra mierda de pais que en algun dia pasado tuvieron tradiciones e ideologias unicas han sido violadas, burladas y aniquiladas(selknam, diaguitas, mapuches). Estos hechos marcan el perfil sicologico de un pais largo, alejado y bastardo de identidad, proclive a aceptar cuanta mierda provenga de otros pais y culturas.